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En el rostro de Edwin* aún quedan las marcas que le quedaron de un año de vivir en ninguna parte.
Salió de su casa porque unos primos lo convencieron que en la calle la vida era todo un paseo. Lo que no sabía era que en ese viaje conocería el infierno.
Edwin, tan sólo tiene 14 años y hace más de cuatro encontró una mano que lo sacó del abismo en el que cayó.
"En la calle tiraba vicio. Marihuana, perico, sacol", recuerda.
Estaba debajo de un puente cuando Lucy Ossa y su esposo Luis Fernando Cortés Aguirre lo convencieron de que había otra manera de vivir.
Edwin es uno de los primeros niños que fueron acogidos por
Él, psicólogo educativo e inquieto con las consecuencias inmediatas del consumo de inhalantes en la población menor. Ella, educadora especial. Un día abandonaron los puestos de trabajo y cambiaron la oficina por los bajos de los puentes.
Allí encontraron que el 85 por ciento de los niños no son reconocidos por sus padres, un elevado madresolterismo y en su mayoría hijos de drogadictos.
A Daniela* la recogieron en el 2004 con cinco hermanitos, todos ellos ejercían la mendicidad con la abuela.
En la calle, Luis Fernando y un grupo de personas comprometidas con la causa, reunían a los pequeños de sectores como Barrio Triste para llevarles un mensaje diferente. "A ellos no se les daba nada, todo tenían que ganárselo. Por eso para participar del sancocho, la chocolatada o las charlas debían presentarse limpios".
Ese proyecto inició con 900.000 pesos, los únicos ahorros que tenían los dos.
Para convencer a los chicos buscaron quienes les regalaran refrigerios y transporte. "Para llevarlos de paseo", cuenta Luis, "les entregábamos unas camisetas cuando se montaban en el bus y un bombón, para quitarles la camiseta había que darles otro bombón".
Un hogar para todos
Con el desalojo de las Cuevas muchos más se acercaron al lugar donde estábamos y decidieron alquilar una casa, con el apoyo de Fraternidad Medellín. "Allí los recibíamos para que durmieran y se bañaran".
La participación de muchas personas ha permitido el crecimiento de la entidad. En el 2002, con recursos de Renacer Patriótico, se creó la fundación. "Ahora promovemos eventos para recoger fondos y ayudas de las instituciones", comenta Gloria Estela Correa, una de las benefactoras.
"La primera ayuda grande que recibimos fueron 3 millones de pesos que nos dio
Hoy, en una casa propia, en Laureles, que aún deben, están 61 niños y niñas. En las habitaciones sólo 18 tienen camas, porque les donaron 6 camarotes. Los demás duermen en colchonetas.
"Pero todos ellos estudian, aunque no los podemos afiliar al Sisbén", advierte Luis.
En muchos casos los padres no los visitan y los niños tampoco saben dónde están, pero en esa casa vibra la alegría. En Antorchas de Vida encontraron, además de papá, muchos tíos, como le dicen a todo aquel que va al lugar.
Edwin, al igual que Denis, Paula, Luisa, Gina, asegura que "todo lo que yo quería, aquí lo encontré", dice este joven que ahora es el mejor estudiante del colegio y quiere ser piloto.
Nombres cambiados por ser menores de edad.
Más allá de las limitaciones
Aunque la vida no le dio hijos, a Luis Fernando Cortés Aguirre más de 60 niños y niñas lo llaman papá. La marginalidad en la que viven muchas personas ha sido uno de los temas que han movido la vida de Luis Fernando. Para él, su ceguera no ha sido limitación para ayudar a quienes más lo necesitan. Ver los niños en la calle, abandonados o sin afecto, lo motivó a investigar sobre el daño de los inhalantes en los menores.
A él, un balonazo en la frente le provocó desprendimiento bilateral de la retina, que lo dejó sólo con el 1/30 de visión en un sólo ojo. Tres años después le dio diabetes y ceguera progresiva. Más tarde un glaucoma, unas cataratas, y una operación que buscaba recuperarlo, le arrebató el 1/10 de visión que le quedaba. Hoy, sin luz en los ojos, lleva en sus manos y en sus palabras una antorcha encendida, para que los niños y las niñas de esta ciudad, que se encuentran en riesgo puedan disfrutar de su infancia tal como se lo merecen.
Mayores informes:
Fuente: Gloria Luz Gómez Ochoa - El Colombiano
Esta información fue publicada en este sitio web el (día/mes/año): 01/08/2006
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